Mis emociones me gobiernan.

¿Has tenido días difíciles?, aquellos en los que hiciste o haces afirmaciones como “es que ni yo me soporto” o porque todo me pasa siempre a mí”, días donde sientes que las emociones te sobrepasan, en los que tu forma de comportarte frente a ellas es desatinada y piensas que nada puede estar peor. Tal vez creíste, por un momento, que eras el único que vivía esto. Y no, no eres el único, todos en algún momento hemos enfrentado días similares. Cuando atravesamos estos momentos, es habitual que el malestar que estamos experimentando interfiera con nuestro día y, por lo tanto, afecte de algún modo nuestra cotidianidad generando desconcierto. Frente a esto, por lo general, se encuentran dos caminos: en el primero está el deseo de cambiar ese algo que nos genera incomodidad, y en el segundo que huyamos de la situación para dejar de sentir la emoción que estamos teniendo. En el primer camino insistimos en cambiar lo que nos desestabiliza y entramos en una lucha con esta situación dolorosa, realizando de pronto acciones que empeoran la situación y aumentan el malestar, nublando el raciocinio y dejándonos sin un horizonte claro, dejándole el control a nuestra emoción, haciéndonos dudar de nuestras capacidades de afrontamiento frente a estas experiencias. Por otro lado, si decidimos tomar el segundo camino, las situaciones suelen volver a aparecer y ese primer dolor que se siente se repite y, en ocasiones, con mayor fuerza. Y así pasa una y otra vez, te estas preguntando, entonces ¿Qué hacer? ¿Cómo sobrellevar esto que genera dolor? o ¿Cómo enfrentar nuestras emociones cuando se hacen fuertes? Para estas preguntas la respuesta radica en aprender a conocernos desarrollando habilidades que nos permitan tener mejor o mayor regulación emocional. Como primera medida debemos percatarnos que la mayoría de las situaciones que vivimos no se encuentran bajo nuestro dominio, bajo nuestro control. Por ende, no las podemos cambiar y eso es normal. Lo que podemos hacer es entender y aprender a nominar nuestras propias emociones, diferenciar en que momentos se presentan, lograr describir lo que estamos sintiendo y si se está generando algún tipo de interpretación subjetiva. Identificar nuestras emociones antes de que lleguen a su máxima expresión (cuando se vuelven incontrolables) y así, anticiparnos a los hechos, lograr mantenernos en contacto con la emoción, sin intentar cambiarla o controlarla. Ahora, sé que probablemente suene difícil, pero cada cosa que hemos necesitado o hemos querido para nuestra vida nos ha costado un poco de esfuerzo y esta solución es posible aprenderla y construirla. Debemos tener presente que las emociones son funcionales y su único propósito es protegernos, que nos están entregando información relevante de la interacción con nuestro entorno inmediato y que es necesario aprender a relacionarnos con ellas, construyendo una vida en la que queramos permanecer con todos nuestros días. Marcela Vargas Ariza, Psicóloga, Especialista en Psicología clínica y auto-eficacia personal.
Referencias.
Boggiano, J.P. y Gagliesi, P. (2018). Terapia dialéctico conductual. Introducción al tratamiento de consultantes con desregulación emocional, 1ra ed. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata.