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Cultivando la compasión

8 mayo, 2020 at 5:12 pm · · 0 comments

Cultivando la compasión

“Para que alguien desarrolle una compasión genuina hacia los demás, primero, él o ella deben tener una base sobre la que cultivar la compasión y esa base es la habilidad de conectar con los sentimientos propios y de cuidar del propio bienestar. Cuidar de los demás requiere cuidar de uno mismo”.

Tenzin Gyatso

Las palabras compasión y autocompasión pueden resultar un poco “conflictivas” por las connotaciones negativas que tienen en el entorno cultural. Puede ser que pensemos que se refieren a tenerle lastima a los demás o a nosotros mismos. Pueden asociarse con mostrarse débil o vulnerables ante los demás; algunas personas pueden pensar que ser autocompasivo puede ser egoísta o narcisista, o tal vez puede ser la forma que encontramos para excusarnos, ser autoindulgentes o ser pasivos ante una determinada realidad que causa sufrimiento y eso puede llevarnos a disminuir la motivación para cambiar. También puede aparecer el pensamiento de que es ridículo mostrar compasión o que si somos compasivos nos pueden hacer daño (García-Campayo y Demarzo, 2015), pero en realidad, es todo lo contrario, vamos a examinar a que se refieren estas palabras.

Goetz (2010), define la compasión como “El sentimiento que surge al presenciar el sufrimiento de otro y que conlleva un deseo de ayudar”. Hangartner (2011), entiende la compasión como “un proceso que se compone de tres partes: la primera, afectiva “siento lo que tu sientes”; la segunda, cognitiva “te comprendo” y la tercera, motivacional “quiero ayudarte”. Paul Gilbert define la compasión como:” La profunda conciencia del sufrimiento de uno mismo y de otros seres, junto con el deseo de ayudar a evitarlo” (2014). Si nos detenemos a examinar estas definiciones, todas se alejan de las connotaciones negativas previamente señaladas y apelan a palabras como: afecto, amabilidad, amor, ayuda, comprensión, salud emocional, anhelo de felicidad, entre otras. La compasión es una habilidad que puede ser entrenada y cultivada a lo largo de nuestra vida. Esta habilidad según kristin Neff (2012), posee tres componentes importantes: Mindfulness o consciencia plena, Humanidad Compartida y Autocompasión. Mindfulness dentro de la compasión, se refiere a tomar consciencia del sufrimiento propio o de otros, sin negarlo, sin evitarlo y sin quedarse atrapado en ese sufrimiento. Se trata de observarlo y describirlo, alejados de los juicios de valor, de las críticas, preferencias y demandas de resultado.

La Humanidad Compartida, hace referencia a tener presente que el sufrimiento es inherente al ser humano, estamos diseñados para sobrevivir no para ser felices  y bajo esta premisa muchas personas han experimentado, experimentaran o están experimentando sufrimiento al igual que nosotros. Algunas personas creen que su situación es única y que el dolor que experimentan no lo experimentan otras; pero en realidad el sufrimiento es consustancial con la naturaleza humana y como tal, se trata de estar presente en la felicidad sin apego y de experimentar el sufrimiento sin rechazo, esto es lo que llamamos ecuanimidad.

Por último, tenemos la Autocompasión, esta palabra implica amabilidad y comprensión hacia uno mismo. Alguien me dijo alguna vez que los más grandes enemigos que tenemos, no son las personas que nos han ofendido o perjudicado alguna vez, somos nosotros mismos. Algunas veces nos tratamos con desdén, nos exigimos estar bien y felices a toda costa, nos centramos en la autocrítica, nos ponemos etiquetas mordaces, nos culpamos, negamos nuestro propio dolor y hasta nuestras emociones. Podemos ser indulgentes con otros pero no con nosotros mismos, exaltamos errores y “defectos” (si, defectos entre comillas), perseguimos la perfección y somos realmente hostiles con la comprensión de quienes somos, de nuestras dificultades y limitaciones, de nuestras emociones, pensamientos y afectos. Pensemos ahora en como trataríamos a un amigo muy apreciado que está pasando por una situación difícil, que ha tenido un día complicado o está sufriendo. Seguramente tendríamos palabras de aliento, cariño y respeto. Desearíamos ayudar a que se sintiera mejor, a que disminuyera su dolor. Le acompañaríamos y apoyaríamos a atravesar por esa situación. Aplaudiríamos su valentía al enfrentar ese dolor, exaltaríamos aspectos positivos de su persona o de su proceder y apreciaríamos que nos dejara ver su vulnerabilidad y entonces debemos preguntarnos, ¿Por qué no podemos hacer eso con nosotros mismos?, ¿Qué impide que seamos gentiles, amorosos y comprensivos cuando sufrimos?

Esta es una invitación a que te brindes el cuidado, amor y amabilidad que le brindarías a ese amigo apreciado o a un niño indefenso que lo único que necesita es que le sujeten de la mano para atravesar por esa situación difícil, ese día complicado o ese dolor. Has notado que la compasión y la autocompasión son palabras y actos maravillosos que nos acercan a ser personas gentiles, autenticas, valientes, decididas pero sobre todo amorosas. El siguiente ejercicio ayudara a que puedas cultivar la compasión y la autocompasión:

Meditación para recibir compasión (Simón, 2015)

Toma consciencia de tu cuerpo, tu postura y tu respiración. Elige una situación que suponga un malestar emocional moderado. Piensa en una persona que catalogues como compasiva, bondadosa, sabia y que te quiera de manera incondicional (esa persona puede ser real o imaginaria). Ahora imagina que esa persona se dirige con un gesto bondadoso, desea que se alivie tu sufrimiento y se dirige a ti diciéndote:

Que tu sufrimiento se alivie.

Que estés a salvo y libre de peligros.

Que vivas en paz.

Que tengas salud.

Que seas feliz

Ahora expresa para ti, los frutos de recibir ese cariño con las siguientes frases:

Soy digno de recibir cariño.

Soy digno de ser querido.

Merezco recibir cariño y afecto.

“Si quieres que otros sean felices, practica la compasión; y si quieres ser feliz tú mismo, practica la compasión”

Dalai Lama

 

María Fernanda Valderrama

Psicóloga, Magister en Ciencias de la Sexología y Magister en Mindfulness.

 

Link recomendado: Blog: Sexualidad con Mafe

Referencias.

García-Campayo, J y Demarzo, M. (2015). Mindfulness y compasión: la nueva revolución. Siglantana.

Gilbert, P. (2014). Terapia centrada en la compasión. Editorial Desclée de Brouwer.

Goetz, J. L., Keltner, D., & Simon-Thomas, E. (2010). Compassion: an evolutionary analysis and empirical review. Psychological bulletin, 136(3), 351.

Hangartner, D. (2011). Cultivating compassion from a Buddhist perspective. In How to Train Compassion conference. Max-Planck Institute, Berlin.

Neff, K. (2012). Sé amable contigo mismo. El arte de la compasión hacia uno mismo. Oniro: Barcelona, España.

Simón, V. (2015). La compasión: el corazón del mindfulness. Sello Editorial: Barcelona, España.

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Viviana

Editor

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